En el manantial… Isa ya se encontraba nadando y buceando en aquel lugar…, estaba relajada…, tranquila…, no había ningún pensamiento que la atormentara en ese momento…, ni siquiera se acordaba de lo que iba pasar al día siguiente…
Mientras tanto, Alejandro estaba en la cuadra cepillando a su caballo Romeo…, hacía un rato que había cenado…, aseaba al animal porque tenía pensado acudir al manantial por última vez…, antes de casarse al día siguiente con Isa. La conversación-pelea con su hermano mayor le hizo reaccionar, pero aún así se dijo a sí mismo que iría para ver qué pasaba…, no quería quedarse con esa duda… Una vez terminó, puso la montura al caballo, cogió la fusta y subió a éste…, dio con la herramienta al animal y se encaminó hacia el manantial…, ya no había marcha atrás…
UN RATO MÁS TARDE…
Ya había anochecido y todo estaba oscuro…, Isa seguía bañándose bajo la luz de la luna llena…, era lo único que alumbraba aquel lugar…, la muchacha se hallaba tan sumamente en paz, calma y tranquilidad que tan siquiera se dio cuenta de que alguien la observaba escondido tras un árbol…
Decidió salir…, estaba completamente desnuda…, con su pelo mojado y cayéndole las gotas del agua por su cuerpo…, Alejandro la contemplaba con detenimiento…, no quería perderse ninguno de sus movimientos…
Alejandro: Diosss… (suspiró) es tan linda…, es perfecta…, si estuvieras aquí, querido hermano, me entenderías… (se dio cuenta que el corazón le palpitaba agitadamente…, contemplarla de esa manera lo puso realmente nervioso hasta tal punto que tropezó con un matorral del que no se percató por la oscuridad de la noche y por lo inmensamente ensimismado que estaba con la imagen de la joven…)
El ruido sobresaltó a Isa, quien asustada, lo primero que hizo fue cubrirse parte del cuerpo con las manos, luego preguntó:
Isa: ¿quién anda ahí?
Alejandro: no temas…, no voy a hacerte daño… (y, tras anunciar esto, salió de detrás del árbol, dejándose ver)
Isa: ¿quién eres?..., ¿me espiabas?..., ¿llevas mucho rato ahí? (preguntó molesta)
Alejandro: no… yo… (no le salían las palabras)
Isa: (interrumpiéndole): …¡se te debería caer la cara de vergüenza!..., ¡eres un…!
Alejandro: (cortándole): escúchame un momento…, yo no te contemplaba…, simplemente paseaba por aquí con mi caballo y no pude evitarlo…, lo siento…, perdóname… (se hizo un silencio entre ambos) de hecho, ahora mismo voy a voltearme y te vistes…
Y así fue como Alejandro se puso de espaldas a la muchacha, quien aprovechó para ponerse la ropa que llevaba rápidamente…
TRAS UNOS SEGUNDOS…
Isa estaba vestida…, sin articular palabra, caminó hacia su yegua con la intención de largarse del lugar…, pero Alejandro, al oír sus pasos, se dio cuenta de lo que pretendía y tras dar unos pasos llegó a la altura de Isa y anunció…
Alejandro: espera…, no te vayas…
Isa: (resopló): ¿qué quieres ahora?
Alejandro: ¿cómo te llamas?
Isa: (permaneció en silencio): ……
Alejandro: no hace falta que me lo digas, seguro que lo adivino…, a ver… (poniéndose las dedos índice y pulgar en la barbilla como si estuviera pensando) ¿Antonia?..., (ésta no contestó) ¿Bernarda?..., (seguía sin obtener respuesta) ¡ya está, ya lo tengo, Ruperta!
Una vez pronunció dicho nombre, Isa, que hasta el momento no había replicado, sonrió porque le hizo gracia ese nombre…, Alejandro se quedó bobo mirando esa sonrisa…, se acercó más a la joven y le tocó el pelo, después anunció…
Alejandro: eres preciosa…, no quisiera dejar de verte nunca…
Isa volvió a sonreír ante la afirmación del muchacho y él volvió a quedarse embobado observándola…
Alejandro: hay un beso ahogándose en tu boca…, ¿puedo rescatarlo?
Se hizo un silencio entre ambos…, cada uno clavó en los ojos del otro de una manera profunda…, intensa…, indescriptible…, con esa mirada estaban diciéndose muchas cosas…, si alguien no impedía nada, podría pasar cualquier cosa allí mismo…, Alejandro seguía extasiado con la presencia de ella…, y a Isa, tras tales palabras, empezaron a temblarle las piernas por la dulzura que usó al decirlo y al sentir su suave tacto en su pelo…, ese chico estaba metiéndose –sin quererlo- en su corazón y todo lo que le manifestaba era lo más bello que le habían expresado jamás…, era música celestial para sus oídos…, se sentía tan a gusto con él…; Alejandro, al ver que la joven no le impedía nada, lo tomó como un sí y se acercó a sus labios poco a poco con la intención de besarla…, cuando estuvo a escasos milímetros, tomó su rostro con las dos manos e hizo que la distancia entre ambos fuese cero…, unieron sus labios y comenzaron a besarse…
CONTINUARÁ…
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