domingo, 9 de agosto de 2009

Capítulo 3

En la casa de los Duques de Sevilla…
Margarita: ¿qué ocurre?
Carmen: ¿Isa sabe que esta cena es para su pedida de mano para casarse con el Marqués Alejandro de Villafranqueza?

Lo que las cuatro mujeres desconocían era que alguien estaba escondido y había escuchado esa pregunta…, la persona oculta era…… ¡Isa!

Isa: -¿quééééééé?..., noooo, no puede ser verdad esto… (negaba con la cabeza, angustiada) ¡contesta de una vez, mamá! (pensó sin ser oída)

Margarita, tras unos segundos en silencio, que inquietaron a sus cuatro hijas –las tres que se encontraban con ella y la oculta-, respondió…

Margarita: no…, no lo sabe…

Isa, quedó inmóvil ante la réplica de su madre…, no podía creer lo que oía…, ¿por qué?..., ¿por qué tenía que ella seguir el mismo destino que sus hermanas y no poder elegirlo ella misma?..., salió corriendo de aquel lugar hacia su habitación sin darse cuenta de que había una caja en medio del pasillo y tropezó…, las cuatro mujeres escucharon el ruido y salieron a ver qué había pasado…, cuando estuvieron fuera, se encontraron a una Isa con lágrimas en los ojos y con sus manos en su adolorida rodilla…

Margarita: ¿estás bien, tesoro? (hizo el ademán de aproximarse a su hija)
Isa: ¡no te acerques a mí! (dijo con rabia)
Margarita: pero… (desconcertada) ¿qué te ocurre?
Isa: nada… (se levantó) y ya te puedes ir olvidando de la cena de esta noche… ¡no pienso bajar!
Margarita: Isa…, ven aquí…, tenemos que hablar…

Pero Isa hizo oídos sordos a lo que su madre le anunciaba y cerró la puerta de su habitación de un portazo…, la mujer se quedó con semblante serio…

Margarita: ¿qué vamos a hacer?..., ¡queda menos de una hora para que vengan los Duques de Guardilla! (puso sus manos sobre su cabeza con preocupación) y como vean este espectáculo no van a querer comprometer a su hijo con Isa…, y si vuestro padre se entera de esto……
Anabel: (interrumpiéndola): relájate mami…, yo voy a hablar con Isa…, os prometo que a las 21 estaremos las dos en el salón…
Margarita: ¡gracias tesoro! (la besó en la mejilla)
La mujer, en compañía de sus dos hijas mayores, bajaron al salón reuniéndose con sus maridos tras haber pasado antes por la cocina y dar el visto bueno a lo que las sirvientas estaban preparando para cenar…

Anabel se encontraba delante de la puerta de la habitación de su hermana gemela…

Anabel: ¿Isa? (dio dos golpes secos a la puerta) ¿me puedes abrir?

Tras unos segundos, en los que Anabel no recibió respuesta, la puerta de la habitación de su hermana se abrió…

Isa: pasa…, pero sólo tú… (cerró la puerta una vez Anabel ingresó a su dormitorio)
Anabel: tranquila…, los demás están en el salón…

Las dos hermanas se sentaron encima de la cama…

Anabel: ¿cómo va tu rodilla?
Isa: no ha sido nada…
Anabel: pero ha sido un gran golpe…
Isa: tranquila…, estoy bien…
Anabel: ¿segura?
Isa: hay otra cosa que me duele más todavía…
Anabel: ¿el qué?
Isa: esto… (se señaló el corazón)

Anabel no supo qué responder a eso…, Isa inició de nuevo la conversación…

Isa: ¿tú… tú lo sabías? (quiso saber)
Anabel: ¿el qué?, ¿que hoy era tu pedida de mano?
Isa: ajá… (asintió)
Anabel: sí…, sí lo sabía…
Isa: y… ¿por qué no me dijiste nada?
Anabel: creía que mamá te lo había contado…, pero me di cuenta que no fue así cuando Carmen se lo preguntó…
Isa: ya… (poco convencida)
Anabel: te juro que es verdad…, ¿es que no me crees?
Isa: sí…, claro que te creo…, perdóname hermanita…
Anabel: ¡no tengo nada que perdonarte! (se abrazaron con fuerza) y... ¿cuál es el verdadero motivo por el que no quieres casarte, Isa?

Isa miró a su hermana tras la pregunta…, Anabel también observaba a Isa aguardando una respuesta…

CONTINUARÁ…

No hay comentarios:

Publicar un comentario