domingo, 9 de agosto de 2009

Capítulo 2

Faltaban dos semanas para que el enlace entre Isa, la única hija que falta por casarse de los Duques de Sevilla, y Alejandro, el hijo de los Duques de Guardilla, contrajeran matrimonio…, la joven aún no sabía nada…, pero intuía que algo gordo pasaría próximamente, pues veía que sus padres preparaban algo con sumo cuidado y sin que ella se enterase. Sus progenitores no le quisieron decir nada hasta aquella misma noche…, noche en la que los padres de Alejandro la visitarían y las dos familias se darían el regalo de pedida.

La joven estaba desquiciada pues, aquella misma mañana, la sirvienta le llevó un traje muy bonito negro estrecho, de palabra de honor y con un poco de volante en la zona de la cintura, quien le comentó que esa noche tendría que llevarlo puesto y que, a las 19 horas de la tarde, irían a peinarla porque a las 21 horas tenía una cena muy importante con sus padres…, pero no le explicó nada más…, no porque no quisiera, sino porque Margarita, la señora de la casa, se lo pidió.

La tarde pasó muy rápida…, pronto se hicieron las 20 horas de la tarde…, sólo faltaba una hora para que llegaran los Duques de Guardilla e Isa ya estaba casi lista…, sólo le faltaba vestirse…, quería esperar un poco más para que no se le arrugara el vestido.

Mientras tanto, en la casa de los Duques de Guardilla, el futuro marido de Isa, Alejandro de Villafranqueza, dialogaba con su hermano Emmanuel Ganchoa…, el segundo acompañó a su esposa Anabel a la casa de sus padres y le comentó que después la vería pero que necesitaba conversar con su hermano…, la joven lo entendió y se despidieron…, en estos momentos platicaban los dos hermanos…

Alejandro: entonces… ¿tú también estás invitado a la pedida?
Emmanuel: claro!!!, ¿cómo voy a faltar yo?, tengo que ir por dos motivos: el primero es que mi esposa es la hermana de tu futura mujer…, y segundo porque es la pedida tuya, de mi querido hermano… (emitió una sonrisa leve)
Alejandro: ¡qué pelota eres!..., claro, como sólo tienes un hermano…

Ambos sonrieron…

Alejandro: por cierto, Emmanuel…
Emmanuel: dime hermano…
Alejandro: ¿podrías hacerme dos favores?
Emmanuel: ¿dos? (sonrió) ¡pides demasiado! (apuntándole con el dedo mientras mostraba una amplia sonrisa)
Alejandro: por favor… (rogó)
Emmanuel: a ver, tú dirás…
Alejandro: ¿me encubrirás esta noche?
Emmanuel: (sin entender nada): ¿encubrirte?..., ¿en qué sentido?
Alejandro: es que todas las noches, sobre las 21 horas, va una chica muy guapa a un manantial que hay a unos metros de aquí…, y esta noche voy a salir a ver si la veo…
Emmanuel: pero… ¡tú estás loco!..., ¿cómo haces eso? (negaba con la cabeza, incrédulo) cuando te cases con Isa… ¿sabes que no podrás hacer eso, verdad?..., ¡te debes a tu mujer!
Alejandro: sí…, lo sé…, pero es que tendrías que verla… es tan…… hermosa… (suspiró)
Emmanuel: uy, hermano, me parece que te quedaste pillado por ella…
Alejandro: no lo sé…, sólo sé que no puedo dejar de ir a verla cada noche…, lo necesito…
Emmanuel: ¿sabes en qué berenjenal te estás metiendo?
Alejandro: sí… (agachó la cabeza avergonzado) por eso necesito que me encubras…, porque como yo no voy a ir a ver a Isa, porque hasta el día de la boda no puedo, pues esta noche saldré a ver a la chica esta…, por si papá y mamá te preguntan dónde me voy…, invéntate algo…
Emmanuel: siempre me tienes que meter en tus líos…, si es que…
Alejandro: por favor…, te prometo que no iré más a verla…
Emmanuel: eso espero…
Alejandro: esta noche será la última… ¡lo prometo!
Emmanuel: está bien…, algo se me ocurrirá…
Alejandro: ¡gracias, gracias hermano, te quiero mucho! (se abrazó a él con fuerza)
Emmanuel: ¿quién es ahora el pelota? (emitió una leve sonrisa, sacando los colores a Alejandro) bueno, y… ¿cuál es el segundo favor que quieres que te haga?
Alejandro: que me describas cómo será mi futura esposa…, estoy deseando saber cómo es…, mañana me llamas y me cuentas…, ya sé que sólo tienes ojos para tu esposa Anabel, pero es para saber a qué atenerme…
Emmanuel: tranquilo…, mañana te llamo y te cuento…
Alejandro: ¡gracias por todo!
Emmanuel: nada, nada, por algo soy tu hermano mayor, ¿no?
Alejandro: (sonrió) sí…

Por su parte, las hermanas de Isa (Carmen, Rosalía y Anabel) también estaban invitadas a la pedida junto con sus respectivos maridos…, los maridos de las dos primeras conversaban con Domingo en el salón (después llegaría Emmanuel). En estos momentos, las tres muchachas, conversaban con su madre Margarita mientras Isa permanecía en el baño, eligiendo el maquillaje que se iba a poner…

Anabel: mami…
Margarita: dime tesoro…
Anabel: ¿ya está lista Isa?
Margarita: estaba en el baño, eligiendo el maquillaje que se iba a poner…
Anabel: aaah…, ahora iré a verla y la ayudaré a que termine de arreglarse…
Margarita: ¡perfecto!
Carmen: por cierto mamá…
Margarita: dime cielo…

Carmen miró a su hermana Rosalía, quien asintió con la cabeza…

Margarita: ¿qué ocurre?
Carmen: ¿Isa sabe que esta cena es para su pedida de mano para casarse con el Marqués Alejandro de Villafranqueza?

Lo que las cuatro mujeres desconocían era que alguien estaba escondido y había escuchado esa pregunta…

CONTINUARÁ…

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